Divulgación cambio climatico

Emisiones españolas y Cambio Climático

¿Cómo influyen las emisiones españolas de CO₂ en el cambio climático y los fenómenos extremos?

El investigador de la Universidad de Salamanca José Guillermo Sánchez León analiza en un artículo publicado en The Conversation la contribución de las emisiones españolas de gases de efecto invernadero al calentamiento global y la relación entre mitigación, adaptación y fenómenos extremos.

El verano europeo ha vuelto a estar marcado por episodios de calor extremo, incendios forestales y otros fenómenos meteorológicos poco habituales. En este contexto, el artículo explica que el calentamiento global responde a la acumulación de gases de efecto invernadero en el conjunto de la atmósfera, especialmente del CO₂ procedente de la utilización de combustibles fósiles.

Una contribución nacional dentro de un problema global

Según los datos recogidos en el artículo, España representa aproximadamente el 0,6 % de las emisiones mundiales. Sus emisiones netas se situaron en 2025 alrededor de los 270 millones de toneladas de CO₂ equivalente, entre un 35 % y un 40 % por debajo del máximo alcanzado en 2005.

Por sectores, el transporte constituye la principal fuente de emisiones en España, con un 33,8 % del total en 2024. Le siguen las actividades industriales, con un 17,9 %, y el sector agropecuario, con un 12,4 %. La generación de electricidad representa el 9,8 %, debido, entre otros factores, al peso adquirido por las energías renovables y la energía nuclear.

El análisis recuerda que el CO₂ permanece en la atmósfera durante décadas o incluso siglos y se distribuye a escala planetaria. Por ello, las reducciones nacionales son necesarias, pero sus efectos sobre la evolución del clima dependen también de la actuación coordinada del conjunto de países.

Mitigación global y adaptación territorial

La reducción de las emisiones continúa siendo imprescindible para limitar el calentamiento a largo plazo. Al mismo tiempo, las consecuencias del cambio climático ya obligan a mejorar la preparación de los territorios ante incendios, sequías, inundaciones, episodios de calor y pérdida de biodiversidad.

Esta doble perspectiva (mitigación y adaptación) resulta especialmente relevante para Castilla y León. La prevención de incendios, la gestión del agua, la conservación de los ecosistemas, la adaptación de la agricultura y la preparación de municipios y servicios públicos son algunos de los ámbitos en los que la investigación científica puede contribuir a reducir los riesgos.

El artículo invita, por tanto, a entender el cambio climático como un problema global que requiere compromisos internacionales y reducciones sostenidas de emisiones, pero también actuaciones de adaptación apoyadas en el conocimiento científico y ajustadas a las características de cada territorio.



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